QUÉ ES EL SISTEMA INMUNITARIO Y CÓMO FORTALECERLO

El sistema inmunitario es el encargado de protegernos frente a agresiones externas, como son los virus, bacterias y otros organismos patógenos, pero, también controla mecanismos internos de diferenciación y crecimiento celular en el organismo. Nuestras defensas,

El sistema inmunitario es el encargado de protegernos frente a agresiones externas, como son los virus, bacterias y otros organismos patógenos, pero, también controla mecanismos internos de diferenciación y crecimiento celular en el organismo.

Nuestras defensas, pueden verse debilitadas ante la llegada de cambios estacionales, cambios de temperatura, los primeros fríos, los nuevos horarios que obligan a madrugar, llevar un ritmo más estresante ya que descansamos menos y dormimos poco, todo ello contribuye a que seamos  más lábiles a ciertas enfermedades, desde un simple resfriado o gripe hasta enfermedades más complejas como el cáncer o enfermedades auto inmunitarias.

El sistema inmunitario está constituido por una red de células, tejidos y órganos, que interactúan entre sí, para proteger al organismo. Las células defensivas son los linfocitos que pueden ser células B o células T.

Las células B fabrican (anticuerpos) inmunoglobulinas que protegen de los organismos externos patógenos, entre ellos, virus y bacterias, etc …

Las células T circulan  en la sangre y tienen la capacidad de poseer funciones defensivas de tres maneras:

Las células T destructoras que actúan aniquilando o matando a agentes invasores.

Las células T colaboradoras se encargan de avisar a las células T destructoras y fabricar más anticuerpos, por parte de las células B.

Las células T reguladoras avisan a las células B y otras células, para que dejen de fabricar anticuerpos.

Sin duda, cuidar nuestras defensas es la mejor prevención para preservar nuestra salud.

La maduración del sistema inmunitario tiene lugar desde el nacimiento con la lactancia materna  y se va modulando a lo largo de los años. Buenos hábitos alimenticios sanos y equilibrados, tener buenos hábitos emocionales, así como un  estilo de vida saludable, ayuda a incrementar un mejor funcionamiento del mismo.

Cuando un germen entra en contacto con nuestro organismo, hay dos tipos de respuesta inmunitaria:

La respuesta innata o inespecífica que está constituida por barreras epiteliales y por células que forman esta inmunidad, como son los fagocitos (monocitos, PMN y células agresoras…) como también, por la actuación de la inmunidad innata humoral ( lisozimas y complemento).

La respuesta adaptativa o específica o adquirida, es la que  desarrolla una memoria específica tras el reconocimiento del antígeno u organismo agresor externo.

La importancia de seguir un patrón de recomendaciones higiénico dietéticas es primordial, para cuidar y mantener el funcionamiento  normal de nuestro sistema inmunitario.

El equilibrio de una alimentación sana tiene una gran influencia en el sistema inmunitario. Un aporte excesivo de calorías puede afectar a nuestro sistema inmunitario, favoreciendo la disminución de la capacidad para defender y puede dar lugar a ser más propensos a infecciones (en la obesidad hay mayor riesgo de padecer infecciones). Lo mismo ocurre con estados de adelgazamiento  y desnutrición, aumenta el riesgo de infecciones.

Una de las recomendaciones más importante es evitar las grasas saturadas o de origen animal, en nuestra dieta, su disminución,  hace que funcione de manera óptima el sistema inmunitario. Además hará que se controle el peso adecuado y disminuirá muchas enfermedades cardiovasculares.

Tanto el exceso calórico como el defecto calórico puede alterar nuestro sistema inmunitario y hacerlo más frágil.

Realizar actividad física de forma regular, de intensidad moderada y deforma pautada, hace que se fortalezca nuestro sistema inmunitario.

Pero, un excesivo ejercicio agotador, puede provocar un debilitamiento en el sistema inmunitario, supone un desgaste de nuestras defensas.

Otro de los pilares que influyen en las defensas, son el estrés o  situaciones estresantes que debilitan el sistema inmunitario, que hacen secretar cortisol, una hormona producida por las glándulas suprarrenales, y que se segrega “como estado de alarma”, esta hormona evita la proliferación de célulasT. Las células T productoras de Interleucina2 existentes se hacen insensibles a la Interleucina 1 y como efecto del cortisol, además, inhibe el crecimiento  de las células T, haciendo muy vulnerable a infecciones.

Aprender a llevar un ritmo de vida con más calma, el descanso y dormir adecuadamente, mínimo 7-8 horas/día, favorece un correcto funcionamiento del sistema inmunitario.

Evitar hábitos como el tabaco y alcohol, que perjudican tanto las defensas como la salud a nivel orgánico.

L a composición de una alimentación adecuada es determinante para ofrecer una buena respuesta inmunitaria, que a su vez condiciona en la intervención de la regulación de procesos metabólicos y de procesos inflamatorios. Los denominados inmunonutrientes, son nutrientes que además benefician e influyen de manera primordial en nuestras defensas, son el grupo de Vitaminas y minerales , que ayudan  a prevenir enfermedades agudas infecciosas y enfermedades crónicas, reforzando nuestro sistema inmunitario. Son la Vitamina A, Vitamina C, Vitamina D, Vitamina E y complejo Vitaminas del grupo B (Vitamina B6 , Vitamina B12,etc…) , Intervienen en reacciones bioquímicas antioxidantes y potencian el sistema inmunitario.

Minerales que ayudan a mejorar el sistema inmune son el Zinc, Selenio, Cobre, Hierro, Selenio, Magnesio, principalmente.

El consumo de probióticos, como leches fermentadas, Kéfir, yogures o té fermentados como el kombucha y  vegetales fermentados (encurtidos, o  la col o chucrut); en cantidades adecuadas, contienen cepas que interactúan con la microbiota intestinal, favoreciendo e induciendo mediadores de respuesta inmune.

Pero, también, un consumo de fibras vegetales o prebióticos, estimulan el crecimiento de bacterias buenas, que pueden ayuda a reforzar nuestro sistema inmune y prevenir enfermedades.

Si bien hay que decir que una disminución de estos inmunonutrientes puede ocasionar déficits carenciales, su exceso a través de suplementación en la dieta puede ser muy perjudicial, por ello siempre es recomendable consultar a nuestro médico.

Por tanto, unos buenos hábitos emocionales, llevar una vida saludable y una alimentación equilibrada, proporcionando nutrientes y micronutrientes, para obtener la energía necesaria, llevar a cabo procesos metabólicos necesarios para el organismo, protegernos y reparar células y tejidos y sobre todo, nos reforzará nuestras defensas.

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